sábado, 13 de noviembre de 2010

CURSO DE INICIACIÓN LOGOSÓFICA Primera parte

Buenos Aires • Argentina
6ta.

Edición
González Pecotche, Carlos Bernardo


Curso de iniciación logosófica: Estudio y práctica de los conocimientos que lo informan - 6a ed. 1ª Reimpr. - Buenos Aires:Fundación Logosófica, 2009.104 p.; 22,5x15,5 cm. ISBN: 987-98852-7-91. Logosofía. I. TítuloCDD 128Queda hecho el depósito de ley 11.723y reservados los derechos de autor.©2009 Editorial LogosóficaISBN: 987-98852-7-9de la Fundación Logosófica de ArgentinaAv. Coronel Díaz 1774 - 5º Piso(C1425DQP) Ciudad de Buenos Aires • ArgentinaTel./Fax: (54 11) 4824-4383 / 4822-1238 int.



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CURSO DE INICIACIÓN LOGOSÓFICAANTE LA SITUACIÓN CRÍTICA DE LA HORA

Iniciaremos la exposición de este Curso preguntando por qué razón la cultura vigente —occidental u oriental— presenta en todas partes síntomas inconfundibles que preanuncian su inevitable decadencia. La respuesta es clara, sencilla y unívoca: falla por la base. ¿Y a qué se debe el que falle por su base? A las siguientes causas:
a) No ha sido ni es capaz de enseñar al hombre a conocerse a sí mismo.

b) No le ha enseñado a conocer el mundo mental que lo rodea, interpenetra e influye poderosamente en su vida.

c) No le ha enseñado a comprender, amar y respetar al Autor de la Creación, ni a descubrir su Voluntad a través de sus Leyes y de las múltiples manifestaciones de su Espíritu Universal.El hecho de no habérsele enseñado al hombre a conocer
su vida interna, plena de recursos y energías para el que sabe aprovechar tan imponderable riqueza, ha sido la causa que le ha hecho ceder, sin mayor resistencia, a la tentación de fundirse en la multitud anónima, consumándose así la pérdida de su individualidad.

REALIDADES ESENCIALES
CARLOS BERNARDO GONZÁLEZ PECOTCHE - RAUMSOL

Desde los albores de la actual civilización han ido sumándose día a día los que ningún esfuerzo hacen por superar su inercia mental y volitiva. De las facultades de su inteligencia sólo funcionan con preponderancia la imaginación y la memoria. Las demás trabajaron y trabajan sólo por necesidad o por algún apremio, observándose siempre una acentuada insuficiencia, debido a su habitual inercia. Nos estamos refiriendo a la mayoría de los seres, al hombre que no ha organizado su sistema mental en modo que todas las facultades de su mecanismo inteligente funcionen
alternada y activamente en el oficio constructivo que deben desempeñar.

La ciencia logosófica ha sido creada para remediar ese lamentable descuido, ese vacío inconmensurable que ha trastornado no pocos juicios, llevando a la humanidad a la desorientación y al más agudo pesimismo.La Logosofía es un nuevo mensaje a la humanidad con palabras grávidas de aliento, de verdad y de clara orientación. Entraña una nueva forma de vida, forma que mueve al hombre a pensar y a sentir de otra manera merced al descubrimiento logosófico de agentes causales que, ignorados antes por él, se manifiestan ahora a la vista de su entendimiento, de su reflexión y de su juicio, lo mismo que a su sensibilidad. En efecto, aunque sencillamente enunciado y sin ostentación alguna, como es propio de todas las grandes verdades, somos empero plenamente conscientes de la incalculable trascendencia que el conocimiento de esos factores —hasta ahora incógnitos generadores de todas las formas humanas de vida— habrá de asumir para el esclarecimiento del misterio del hombre el día que éste despierte a esa realidad y compruebe la verdad de su existencia a través de cada una de sus manifestaciones psicobiológicas. 3451 Véase Logosofía. Ciencia y método, pág. 43, del autor.



CURSO DE INICIACIÓN LOGOSÓFICA
Únicamente entonces podrá el hombre hacer uso consciente
de su libre arbitrio, rescatar su vida aprisionada por sus propios errores y los errores de los demás y reconstruirla, en virtud de las leyes que rigen los procesos inteligentes de la Creación, con un criterio nuevo, espiritual y humano, albacea inmaterial de su felicidad.Ciencia y cultura a la vez, trasciende la esfera común configurando una doctrina de orden trascendente. Como doctrina está llamada a nutrir el espíritu de las generaciones presentes y futuras con una nueva fuerza energética esencialmente mental, necesaria e imprescindible para el desarrollo de las aptitudes humanas.Son atributos de esta fecunda doctrina su elevación de miras, su amplitud en la concepción de las posibilidades del hombre, su auténtico verismo y la vigencia permanente de sus razones medulares.

La cultura logosófica es inconfundiblemente singular: no contiene un solo elemento extraño a la originalidad de su fuente, por ser original la concepción que la sustenta.DEBEN SER SALVADAS LAS RESERVAS MORALES Y ESPIRITUALES DE LA HUMANIDAD
Es vano atribuir al fatalismo la decadencia de la actual civilización. Cuando todo haya pasado por el crisol de los cambios que deben operarse en el acontecer evolutivo
de la humanidad, se ha de ver con inequívoca lucidez quiénes han sido y son los responsables y por qué. Lo que ahora importa es salvar las reservas morales y espirituales del género humano; más claro aún, las que no han sido dañadas
todavía por los extremismos ideológicos o sectarios, incompatibles con la evolución activa y consciente a que tiene derecho el hombre y es prerrogativa de toda la humanidad.
Al decir «reservas morales y espirituales» nos estamos refiriendo a las zonas vírgenes de nuestra estructura mental y psicológica que registran nuestra propia herencia1, v. gr., las aptitudes que, sin florecer aún, esperan el momento de su manifestación.TODO DEBE SER RENOVADO, HASTA LOGRAR EL PERFECCIONAMIENTO MÁS SATISFACTORIO
¿Cuánto tiempo durará aún la decadencia de la actual civilización? Ello depende, naturalmente, de múltiples factores, máxime porque se trata nada menos que de cambiar muchos conceptos anticuados y nocivos para el alma, e infinidad de hábitos negativos y creencias estériles. Imprescindiblemente necesario es renovar también los centros energéticos desgastados por el tiempo y reorganizar la estructuración psíquica, mental y espiritual del hombre, derivando sus beneficios a toda la humanidad.La ciencia logosófica ha abierto una nueva ruta para el desenvolvimiento humano. Su trayecto implica una dirección definida e inmodificable, en cuyos tramos se cumple gradual e ininterrumpidamente la realización simultánea de los conocimientos que posibilitan su extenso recorrido. Dicha realización abarca el conocimiento de sí mismo y de los semejantes; el del mundo mental, metafísico o trascendente; el de las leyes universales, aunándose con ella el avance.

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gradual y supremo del hombre hacia las alturas metafísicas que custodian el Gran Misterio de la Creación y el Creador.
Los adelantos en ese camino ascendente configuran un proceso de acercamiento, de asimilación progresiva de los designios cósmicos, que el espíritu absorbe en la medida en que es capaz de comprender la altísima finalidad de ese proceso de acercamiento al Dios único, dueño y señor de todo cuanto existe. Interpretar con precisión su Voluntad, plasmada en sus Leyes, es haber alcanzado la sensatez necesaria para no infringirlas.Para la Logosofía, Dios es el Supremo Creador de la Ciencia Universal, porque todos los procesos de la Creación se cumplen siguiendo los dictados de su Sabiduría. La ciencia del hombre es sólo un débil reflejo de aquélla, fuente permanente de todas sus inspiraciones. Ésta es la causa por la cual la Logosofía menciona con frecuencia el nombre de Dios. Un Dios despojado de artificios, que muestra al súbdito terrestre la plenitud de su esplendor natural en su Magna Ciencia y en su Verdad Absoluta.Al trazar la ruta y señalar su meta, la Logosofía se constituye en guía de cuantos emprenden su recorrido. Cuenta ella con el respaldo de los resultados obtenidos y con el concurso de sus cultores, aquellos que ya pueden aportar su testimonio y su saber, y se hallan, por consiguiente, en condiciones de asesorar a otros, no sólo en los tramos preparatorios
de su recorrido, sino también en los que dan acceso a la sabiduría logosófica, para que el círculo de las posibilidades humanas se amplíe hasta lo infinito y puedan hombre y mujer encontrar en nuestras enseñanzas la fuente generadora de la vida superior. Con tal seguridad cada uno podrá llenar plenamente
el gran cometido de su vida, esto es, la realización de su proceso de evolución consciente. Entiéndase bien que cuando decimos «proceso de evolución consciente» estamos señalando el camino que lleva a penetrar en los secretos de la vida psicológica, mental y espiritual propias. Esta penetración alcanza los estrados de otro enigma que conduce a los seres a conocer sin la menor sombra de duda los designios deparados a su existencia, tanto al trascender los ámbitos del mal y elevarse a las alturas del bien, como permaneciendo en el error.Estamos seguros de que no escapará al juicio de nadie la trascendencia de la concepción logosófica, que obliga a rever, con justo criterio, toda creencia, idea o pensamiento, viejo o nuevo, con que se haya pretendido favorecer el encauzamiento evolutivo del hombre.

CÓMO SE ESTUDIA Y CÓMO SE PRACTICA LA LOGOSOFÍA
Muchos lectores de obras logosóficas, incluso los que han recibido alguna eventual información sobre la nueva ciencia, formulan la siguiente pregunta: ¿Cómo se estudia y cómo se practica la Logosofía?
Sabemos muy bien que esta pregunta surge como consecuencia de haber tropezado el que toma en sus manos alguno de nuestros libros con dificultades para comprender a fondo el contenido de las enseñanzas. Esas dificultades se producen
por la generalizada tendencia a realizar estudios desde un punto de vista meramente teórico. Memorízanse los tópicos y se los trata como un aporte más a la ilustración y cultura, pero sin que ese estudio constituya una real contribución al conocimiento de la persona humana propia.Los conocimientos logosóficos —lo hemos dicho con frecuencia y lo repetiremos aún cuantas veces sea menester— no deben ser leídos o escuchados sin la necesaria
atención. Tampoco deben ser absorbidos a la ligera por el entendimiento, pues están destinados a formar una nueva individualidad. Han de ser indefectiblemente asimilados por la conciencia. Por otra parte, los conocimientos logosóficos
conforman un todo indivisible en la concepción que les ha dado origen, razón esta que debe mover al estudioso a una investigación más profunda, a fin de abarcarlos en su totalidad, no en fragmentos aislados.

Sus grandes objetivos son:
1) La evolución consciente del hombre, mediante la organización de sus sistemas mental, sensible e instintivo.
2) El conocimiento de sí mismo, que implica el dominio pleno de los elementos que constituyen el secreto de la existencia de cada cual.
3) La integración del espíritu, para que el ser pueda aprovechar los valores que le pertenecen, originados en su propia herencia.
4) El conocimiento de las leyes universales, indispensable para ajustar la vida a sus sabios principios.
5) El conocimiento del mundo mental, trascendente o metafísic
o,
donde tienen origen todas las ideas y pensamientos que fecundan la vida humana.
6) La edificación de una nueva vida y un destino mejor, superando al máximo las prerrogativas comunes.
7) El desarrollo y el dominio profundo de las funciones de estudiar, de aprender, de enseñar, de pensar y de realizar, con lo que el método logosófico se transubstancia en aptitudes individuales de incalculable significación para el porvenir pedagógico en la educación de la humanidad.Como puede apreciarse, no se trata de un estudio más entre los tantos conocidos, sino del más valioso de todos los estudios. Por eso no debe quedar en la superficie mental del individuo, pues nada útil resultaría de ello. El que inicia estudios de Logosofía debe hacerlo con profundidad, incorporando a su vida el saber que surge de los mismos. Procediendo
así, asimilando internamente cada tópico aprendido, verificará la eficacia del poder creador y dinámico de estos conocimientos. Entonces verá con los ojos del entendimiento cómo quedan impresos indeleblemente en su conciencia.Entrando ya en materia, diremos que la Logosofía se estudia y practica siguiendo el método que ella misma establece. Este método, esencialmente psicodinámico, prescribe el estudio y práctica en lo individual complementado con intercambio y práctica en lo colectivo.

A) ESTUDIO Y PRÁCTICA EN LO INDIVIDUAL.
El estudio y práctica en lo individual comprende tres etapas que se extienden a lo largo de la vida, reiterándose en progresión ascendente.

En los tramos iniciales su especificación es como sigue:

a) Primera etapa: Comprende el estudio interpretativo de los temas que configuran el programa de estudio, sin exclusión de otros que interesen particularmente al estudiante. Se inicia con un repaso general de los libros logosóficos, a fin de tener una idea, general también, de la concepción que los inspira. Sigue luego el estudio minucioso de los tópicos comprendidos en el programa, con precisas indicaciones respecto a la realización logosófica. A medida que se avanza en la lectura Indicamos: Exégesis logosófica, El mecanismo de la vida consciente, Logosofía. Ciencia y método, El señor de Sándara y Deficiencias y Propensiones del ser humano y profundización de los temas, cada cual se preguntará qué es lo que ha comprendido y lo anotará. Dicha práctica es muy recomendable, por cuanto permite ir sumando los pasos progresivos en la captación de los valores que encierra cada conocimiento. Este aspecto del proceso que se documenta para guía de sí mismo, contribuye también con gran eficacia al esclarecimiento de ideas y conceptos.

b) Segunda etapa: Se caracteriza por una mayor contracción
al estudio, con miras a la formación consciente, vigilando las oscilaciones temperamentales, los factores que inciden en ellas, etc. La enseñanza es tratada más a fondo, sumándose esta vez al adiestramiento su aplicación a la vida en los diferentes y variados sectores donde cada cual desarrolla sus actividades cotidianas.

c) Tercera etapa: Completa el ciclo, configurando el dominio de conocimientos y la creación de nuevas aptitudes para usarlas en favor del proceso individual de evolución consciente. Se comprenderá sin dificultades que se alcanza madurez logosófica cuando, tras el aprendizaje técnico, se elaboran comprensiones básicas de las enseñanzas que luego se llevan al campo experimental de la propia vida. El acierto en la aplicación convierte la enseñanza en conocimiento. El conocimiento despierta la conciencia individual a la realidad que lo sustancia, fluyendo de aquélla, cada vez que las circunstancias lo demandan, como aptitudes adquiridas. El ejercicio habitual de las aptitudes conscientemente adquiridas las va perfeccionando. Así es como el uso diario concurre a grabar en el ser, con caracteres indelebles, el emblema arquetípico
de la espiral, representado por el método psicodinámico que la Logosofía ha instituido para los procesos vivos y ultracientíficos destinados al desarrollo de las cualidades superiores de la especie.

El estudio y práctica de la Logosofía demandan un pequeño esfuerzo individual, esfuerzo que se torna más firme y tesonero a medida que los resultados compensan con largueza estos estimulantes y constructivos empeños. En cuanto al tiempo que demanda el estudio logosófico en su primera etapa, aconsejamos dedicarle una hora diaria como mínimo, en lo posible sin alteraciones. Nos complace afirmar que el que se dispensa al estudio y práctica de la Logosofía es, en verdad, tiempo íntegramente consagrado a uno mismo, al acrecentamiento de las energías internas y al aprovechamiento de la vida en sus máximas posibilidades. El olvido de sí mismo equivale a una oscura mazmorra psicológica, donde involuntariamente cada cual encarcela su propio espíritu.

QUÉ ESTUDIOS DEBEN SER ENCARADOS ANTES Y CUÁLES DESPUÉS

Tras una atenta lectura de nuestra bibliografía, cuyo objeto consiste, como decíamos, en formarse una idea precisa de la concepción logosófica, ha de seguir el estudio serio y detallado del sistema mental, deteniéndose el cultor de la Logosofía, por una parte, en la conformación de la inteligencia con todas sus facultades, y, por otra, en lo relativo a los pensamientos. Recomendamos muy especialmente a esta altura de los estudios tener en cuenta la parte que trata sobre las deficiencias, lo que permitirá una rápida identificación de las que mayor predominio ejercen sobre La Logosofía designa con este nombre las personales fallas caracterológicas, habituales en el ser común normal, originadas por el enquiste psicológico de pensamientos negativos que a diario influyen en mayor o menor grado sobre las facultades inteligentes y sensibles de cada persona, entorpeciendo su funcionamiento normal y afectando insensiblemente el cuadro de sus perspectivas morales el propio ser.

Ordenar el programa seguir con el estudio del sistema sensible y sus facultades, de suma importancia, por cuanto contempla el cultivo de los sentimientos, destacándolos
como factores equilibrantes de la conducta. En cuanto a los conocimientos que ilustran sobre el proceso de evolución consciente, cuya realización ha de ser el imperativo central de la vida del logósofo, deberán alternarse con los anteriores y ser ahondados conjuntamente con otros, íntimamente relacionados con aquél, como el de las leyes universales, por ejemplo.

El precepto metodológico que hemos señalado no contraindica en modo alguno la lectura y estudio de cualquier otro tema expuesto en la concepción logosófica, pues a menudo la mejor fortuna en la captación de un tópico favorece la comprensión de otro.La diaria práctica del conocimiento acrecienta la ilustración logosófica en la conciencia del que lo asocia a la vida. Esto tiene por finalidad poner en juego las facultades de la inteligencia, que el estudiante ejercitará con cabal conciencia del objeto que motiva su empleo, mientras aprende a usar de ellas conforme a su fin específico.

Se trata también de practicar un riguroso examen de los pensamientos de mayor influencia en nosotros con sus consecuencias bien determinadas, extensivo a los pensamientos que han estado gobernando nuestra mente y, por lo tanto, nuestra vida hasta el momento. Se trata, por último, de proceder, una vez lograda su identificación, a la clasificación de todos aquellos que voluntaria o involuntariamente hayamos estado sustentando en nosotros.

La Logosofía ha establecido una cuádruple e interdependiente clasificación de pensamientos, a saber:
a) Por su origen, en propios y ajenos.
b) Por su valor, en positivos y negativos.
c) Por su naturaleza, en autónomos y en dependientes de la inteligencia y voluntad.
d) Por el área mental de influencia o gravitación sobre la vida del ser, en intermitentes y dominantes u obsesivos.(Cfr. Logosofía. Ciencia y método, lección