lunes, 4 de octubre de 2010

"El amor obedece las leyes de la ciencia",

Los intelectuales del mundo y LA NACION
"El amor obedece las leyes de la ciencia", dice Rajendra Persaud
Hay poco de poesía y de misterio al elegir una pareja, opina el psiquiatra inglés




"El amor obedece las leyes de la ciencia", dice Rajendra Persaud

Persaud en el Freud Museum de Londres, en el diván que perteneció al maestro del psicoanálisis. Foto Gentileza R. Persaud

LONDRES.– “Doctor, no necesito Prozac. Necesito un novio...” Cuando poco tiempo atrás una paciente llegó con este reclamo al hospital psiquiátrico donde trabaja el doctor Rajendra Persaud (el Freud de los 90, según el matutino británico The Guardian; uno de los veinte máximos gurúes del mundo, según The Times, en 2004, y el médico más joven votado por sus pares del Royal College of Psychiatrists y del Institute of Psichiatry para integrar la lista de los mejores diez de su profesión, en 2002), él quedó impresionado.

“Por un lado me di cuenta de las cosas increíbles que la gente piensa que puede sacar del servicio nacional de salud –explica con humor a LA NACION el psiquiatra nacido en Reading, Inglaterra–. Por el otro, me resultó un ejemplo muy claro de cómo en la base de la infelicidad humana está el tema de las relaciones amorosas. Elegir a la persona con la que vamos a pasar el resto de nuestra vida es la decisión más importante que podemos tomar desde un punto de vista evolutivo, pero también es la que más va a afectar nuestra salud mental. En una mala relación, las posibilidades de depresión clínica no aumentan el doble ni se cuadruplican: hay que multiplicarlas por treinta. Hoy sabemos que el amor obedece las leyes que dicta el cerebro y que son estudiadas por la ciencia.”

Persaud ganó el premio a la investigación del Royal College of Psychiatrists y alterna su trabajo clínico en el Royal Maudsley Hospital (posiblemente, la institución de enseñanza en psiquiatría para graduados más prestigiosa de Europa) con una intensa actividad mediática. "Nunca en la historia de la humanidad hemos tenido tanta libertad para elegir pareja, y nunca lo hemos hecho peor; hay un serio problema en la forma en la que predecimos si una relación va a durar", sostiene. Y dice que eso es lo que más lo frustra.

Hijo de un diplomático de la Guyana, Persaud, que constantemente debe aclarar que su origen está en las Indias occidentales y no en las orientales, es la cara más conocida de la psiquiatría británica. Su decisión de escribir tanto artículos especializados para las revistas más prestigiosas, como The Lancet , el British Journal of Psychiatry y el British Medical Journal , como libros de divulgación ha hecho de él alguien extremadamente polémico. El best-seller de esta semana en el rubro de psicología popular es un libro suyo cuyo título lo dice todo: Simplemente irresistible. La psicología de la seducción .

Persaud, sin embargo, se niega a aparecer menos en los medios masivos, argumentando que la psiquiatría es demasiado cerrada y secreta como profesión y que no se puede pretender que la gente común tome conciencia y entienda qué son las enfermedades mentales si los especialistas no abren el diálogo sobre el tema.

Pero, por sobre todo, a "Raj" Persaud, como es universalmente conocido, le gusta mirar al futuro, a los adelantos que la ciencia está trayendo al estudio del comportamiento, incluso en el amor, aplicando desde las teorías darwinianas hasta los escaneos cerebrales.

-¿Qué es lo más importante que hemos aprendido en los últimos años respecto de si existe el amor a primera vista?

-Tenemos una resistencia natural a la ciencia del amor, y no nos gusta ver que obedece a ciertas reglas determinadas por el cerebro, como nos dice la neurociencia. Preferimos verlo como algo misterioso, poético y espontáneo, sobre lo cual no podemos tener ningún control. Entramos en un bar y vemos alguien que inmediatamente nos atrae. Nos gusta sentirlo como un ejercicio de elección personal, aunque haya evidencia científica que hoy demuestra lo contrario, porque parecería que nacemos con una especie de instinto de belleza. Hay estudios de los años 90 que demuestran que aun los bebes prefieren una cara de adulto atractiva a una fea y que los adultos deciden si la cara que están mirando es atractiva o no en aproximadamente una décima de segundo. Pero nuevos datos prueban que podemos quedar fascinados por alguien todavía más rápido que eso. Un grupo de especialistas del Centre for Cognitive Neuroscience de la Universidad de Pennsylvania, junto con otros de Yale, han publicado un estudio que muestra que podemos juzgar cuán atractiva es una cara tan rápido que no podemos siquiera tomar conciencia de su existencia.
-¿Cómo es eso?

-En ese estudio, se le pedía a distintas personas que establecieran cuán atractiva era una cara que se les mostraba en 12 milésimas de segundo. A pesar de que muchas veces no eran conscientes siquiera de haberla visto, podían evaluar si les había gustado o no. Esta velocidad sorprendente muestra que la atracción puede tener mucho menos que ver con la elección y el gusto individual que con una programación biológica o cerebral inconsciente. La evolución nos diseñó de esa manera.

-Entonces, ¿sólo las personas muy atractivas van a tender a pasarlo bien en este San Valentín?

-No es tan simple. La teoría de la evolución darwiniana tenía dos grandes fuerzas motivadoras. La supervivencia del más apto posiblemente sea la más conocida, pero Darwin también propuso otra fuerza, que podemos definir abreviadamente como la supervivencia del más bello. La expresión que prefieren usar los biólogos evolucionistas es "selección sexual", y la idea es que si un animal como el pavo real tiene esa cola totalmente absurda que no le permite volar, pero que es altamente atractiva para el sexo opuesto, entonces los genes de la cola más bellísimamente absurda tienen más posibilidad de pasar a la próxima generación que los de sus pares de colitas más cortas, que las hembras miran menos. Pero también es fundamental quién elige. A través de las especies, se ha hallado que las hembras, en general, son más complicadas para elegir, posiblemente porque invierten más recursos biológicos en cada cría, a través de procesos como la gestación y la lactancia, así que, en términos de evolución, es más costoso para la hembra equivocarse con la pareja. Mientras los hombres, como dice el dicho popular, se llevan a la cama a cualquier cosa que respire, la teoría evolucionista dice que las hembras están hiperalertas para detectar señales de que el candidato a padre de sus hijos realmente vale la pena. No se van a fijar sólo en cuán atractivo es el candidato. Lo van a ver más atractivo si da señales de que también va a ser fiel, por ejemplo.

-¿Es verdad que todos los hombres que valen la pena ya están casados o en pareja?

-Un estudio publicado por la Canadian Medical Association, justamente, lo explica. La teoría de la evolución dice que si una mujer, al elegir a un hombre, ha determinado que vale la pena aparearse con él, ésa es una información valiosa para otras mujeres respecto de ese hombre en particular, una opinión que influye en la evaluación de las otras mujeres.

-Entonces, ¿a los hombres les sirven estrategias como pedirle a una amiga muy atractiva que vaya a un bar o a una discoteca con ellos para atraer a otras chicas?

-Los últimos estudios parecerían indicar que sí. Un equipo de la Universidad de Aberdeen realizó el siguiente experimento: primero, 28 participantes mujeres miraron ocho pares de caras de hombres y tuvieron que indicar cuál, dentro de cada par, les gustaba más. Después se les mostraron unas diapositivas en las que se veía a mujeres mirando con una sonrisa a una de las dos caras del par y con indiferencia a la otra. Los investigadores descubrieron que con 30 segundos de interés de parte de otra mujer es suficiente para hacer que un hombre luzca más atractivo.
-¿El amor es ciego?

-Con la posibilidad, en los últimos años, de hacer escaneos cerebrales, pudimos ver cómo cuando estamos enamorados algunas partes del cerebro se encienden, pero otras partes se apagan, en particular las que tienen que ver con la planificación y el juicio. Al principio de las relaciones, en particular, es cuando uno deja de pensar con claridad. De ello debería deducirse que si uno tiene que tomar decisiones para el futuro, lo mejor es esperar a que este primer enamoramiento haya pasado un poco. Sin embargo, hay estudios que muestran que mucho después de que el primer golpe de amor apasionado se ha diluido, una visión distorsionada e irreal del compañero o de la compañera es un ingrediente fundamental para un matrimonio exitoso. Un estudio de 400 parejas casadas, en promedio, durante 40 años, mostró que los que parecían más felices con la vida en general tendían a ser aquellos con una visión idealizada de sus matrimonios, un 52 por ciento de la muestra. El resto, los que veían la historia de su relación de manera más realista, tendía a tener resultados mucho más bajos en cuanto a satisfacción matrimonial.

-¿Esto puede tener una explicación en términos de evolución, también?

-Una de las explicaciones que se han sostenido al respecto es que para ser felices necesitamos creer que estamos en la relación correcta con la persona indicada, con alguien que va a estar allí pase lo que pase. Pero para mantener esta creencia ante una realidad de compañeros que a veces decepcionan se necesita un escudo protector, que se arma con la percepción de virtudes especiales en la pareja. Una vez conseguido, este prejuicio a favor permite alejar las dudas o reservas aun antes de que se materialicen. Después de todo, pocas decisiones tienen un costo tan alto como el de atarnos a un compañero romántico en particular, y posiblemente en ninguna otra decisión atamos la satisfacción de nuestros objetivos y esperanzas a los de otra persona. Si uno va a insistir en ser realista a rajatablas, entonces el matrimonio posiblemente no sea para uno. Además, esta idealización y ceguera en matrimonios de larga data es algo que va directo al corazón de la psicología. Tradicionalmente, se supone que la psicoterapia -por supuesto, esto a los lectores de Buenos Aires, que tienen más psicólogos por metro cuadrado que nadie, ni siquiera debería aclarárselo- sirve para que el paciente vea la realidad más claramente. Pero si para que un matrimonio funcione puede ser bueno no ver la realidad claramente, es interesante ver dónde nos deja parados.

Por Juana Libedinsky
Para LA NACION