martes, 22 de septiembre de 2009

PROFECÍAS APOCALÍPTICAS segunda parte.

Pablo VI menciona algunos temas mencionados en el 3er Secreto, pero con el fin de disipar cualquier sospecha sobre su contenido. Poniendo así el dedo en la llaga durante una conversación con un periodista milanés en el otoño de 1965: «El Concilio está a punto de demostrar que al lado de una crisis de la Fe en el mundo, no hay una, afortunadamente, crisis en la Iglesia. Los temas más graves, tales como el de la libertad religiosa, han sido debatidos con amor por la Iglesia. La formación de dos corrientes, progresista y no progresista, como dicen, no pone jamás en cuestión la fidelidad a la Iglesia. Todos discuten por el bien de la Iglesia y no vemos producirse defección ni signos inquietantes de luchas intestinas». (Fátima... p. 417).

Sin embargo conviene recordar que dijo: «La Iglesia se encuentra en una hora de inquietud, de autocrítica, diríamos de auto destrucción» (Discurso 7/dic/1968). «Por cual fisura el humo de Satanás ha entrado en el templo de Dios» (Discurso 29/jun/1972).

Juan Pablo II lo lee pero sin hacer caso: «Antes de dirigirse a Fátima, Juan Pablo II leyó la tercera parte del secreto y consulta a un prelado portugués de Roma a fin de que le traduzca con todos los matices de ese dialecto portugués»: (Fátima... p. 355).

El peligro de la apostasía es mencionado por Juan Pablo II en su primera peregrinación a Fátima en 1982 cuando dice: «Las sociedades amenazadas por la apostasía, amenazadas por la degradación moral[9]» (Fátima... p. 419).

El Cardenal Ratzinger es otra de las personas que leyó el 3er Secreto y resulta interesante pues ha dicho algunas cosas muy importantes que vienen a corroborar lo que hemos dicho, sobre el 3er Secreto y la crisis de Fe. En agosto de 1984 el Card. Ratzinger en sus declaraciones a Vittorio Messori «afirmaba que en el tercer Secreto de Fátima, del que tuvo conocimiento, había trazos de los peligros que recaen sobre la Fe y la vida cristiana, por consiguiente sobre el mundo» (Fátima... p. 401)

Al periodista que le pregunta por qué no se ha revelado el 3er Secreto el Cardenal Ratzinger responde: «Porque según el criterio de los Papas, no añade nada distinto a todo eso que un cristiano debe saber de la Revelación: un llamado radical a la conversión, la gravedad absoluta de la historia, los peligros que recaen sobre la Fe y la vida cristiana y en consecuencia sobre el mundo. Después la importancia de los últimos tiempos [...]. Pero las cosas contenidas en este tercer secreto corresponden a eso que anuncia la Escritura...» (Fátima... p. 412).

Testimonio de los Peritos

Hay otras declaraciones de personas que si bien no han leído el 3er Secreto, no obstante por el estudio y la reflexión en contacto directo con Sor Lucía nos dan luz sobre su contenido.

El Obispo de Fátima en su carta pastoral del 25 de julio de 1966 habla del Misterio de Iniquidad: «Fátima, decía Mons. Venancio, no viene tampoco a dar razón a los profetas de catástrofes mundiales imaginarias. Fátima no puede reducirse a profecías sensacionales de guerras horrorosas... Nosotros afirmamos que Fátima es una cosa mucho más seria que todo eso. Fátima, realmente en esto también, actualiza todo el sentido evangélico de una Iglesia lanzada escatológicamente hacia un futuro que está ciertamente bien asegurado entre las manos de Dios, pero sin embargo está amenazado permanentemente por el Misterio de Iniquidad que está ya en marcha (2 Test. 2.7).» (Fátima... p. 414).

Mons. do Amaral obispo de Fátima, el 10 de septiembre de 1984 hace la siguiente declaración que fué proporcionada por el P. Messias Díaz Coelho en la revista Mensagem de Fátima: «‘El secreto no habla ni de bombas atómicas ni de cabezas nucleares, ni de misiles Pershing o ss-20’ declaró don Alberto Cosme do Amaral, obispo de la diócesis de Leira-Fátima, durante una sesión de preguntas y respuestas que tuvo lugar en el aula magna de la universidad técnica de Viena, el 10 de septiembre último. ‘Su contenido insistió, no concierne más que a la fe. Identificar el Secreto con anuncios catastróficos o con un holocausto nuclear, es deformar el sentido del mensaje. La pérdida de la fe de un continente es peor que la aniquilación de una nación; es verdad, la fe disminuye en Europa.’ El prelado hizo estas declaraciones acompañado de su secretario e intérprete, el P. Luis Kondor, segun decir de este último, el Papa tiene serias razones para no publicar el secreto. Cuando se interroga al P. Kondor para saber si Don Alberto había leído la famosa carta de Lucía, respondió que no, pero que podía apoyar lo que decía sobre el estudio que hizo del mensaje de Fátima» (F{atima... p. 400 - 401).

Y como muy bien hace ver el Hermano Michel: «Para pronunciar palabras tan firmes sobre el tercer Secreto, podemos estar seguros que Mons. do Amaral ha tenido todas las garantías de que las conclusiones de su estudio estaban en todos sus puntos conformes a la verdad. En 1981, había ya consultado con Sor Lucía para exponerle los textos de los falsos secretos difundidos por la prensa... Es moralmente cierto que en 1984 no se comprometería públicamente a indicar en resumidas cuentas el contenido esencial del tercer secreto, sin haber obtenido el asentimiento de la vidente» (Fátima... p.401).

Si el obispo de Leira-Fátima Mons. do Amaral, se atrevió hacer esta declaración importantísima, basada en su estudio y en los contactos con Sor Lucía, es porque estaba seguro de que lo que decía estaba en plena concordancia con el 3er Secreto, habiendo tenido en última instancia el aval de Sor Lucía; de lo contrario no se expondría al ridículo en materia tan comprometida, con cualquier desmentido incluso de Roma, que confina el tercer Secreto al silencio más absoluto.

El famoso historiador William Tomas Walsh con una pregunta que hizo el 15 de Julio de 1946 a Sor Lucía, viene también a corroborar nuestro pensamiento sobre el 3er Secreto de Fátima como profecía Apocalíptica, al interrogarle obteniendo una respuesta tal que de no ser así, lo más fácil, simple y lógico sería haber dicho no, pero al decir que no puede responder a tal pregunta, sin querer, manifiesta que si. La pregunta fué la siguiente: «Nuestra Señora le ha hecho algunas revelaciones referentes al fin del mundo?» y Sor Lucía contesta: «No puedo responder a esta cuestión» (Cfr. Fátima... p. 397). Un no rotundo, hubiera sido la respuesta, sin comprometer en nada, el Secreto, si en realidad no supiera nada de parte de Nuestra Señora sobre el fin del mundo. Luego es evidente que Sor Lucía tuvo alguna revelación sobre el fin del mundo, o más exactamente el fin de los últimos tiempos apocalípticos, como ella misma distinguía, lo cual está relacionado íntimamente con el contenido profético y apocalíptico del 3er Secreto.

La tesis del P. Alfonso (perito oficial de Fátima) muerto en 1981 cuya obra completa está inédita y permanece silenciada por Roma, sostiene que sí: «‘En Portugal se conservará siempre el dogma de la fe’. Esta frase insinúa con toda claridad un estado crítico de la fe que sufrirán otras naciones, es decir, una crisis de la fe; mientras que Portugal salvará su fe... Pues, en el periodo que precede al gran triunfo del Corazón Inmaculado de María se producirán las cosas terribles que son el objeto de la tercera parte del Secreto. Las cuales si ‘en Portugal se conservará siempre el dogma de la fe’... se puede deducir con toda claridad, que en otras partes de la Iglesia estos dogmas se van a obscurecer o bien se van incluso a perder. El contenido del Secreto debe referirse a profecías terribles con respecto al estado interior de la Iglesia.» (Fátima... p. 399).

«Semejante crisis de la fe, a escala de muchas naciones o de continentes enteros, tiene un nombre en las Sagradas Escrituras: la Apostasía. La palabra misma puede quizás encontrarse en el texto del Secreto. El P. Alonso no ha sido el primero en sostener esta tesis. Desde 1967 el R.P. Martins dos Reis escribía en su libro ‘Síntesis Crítica’: ‘todo eso que ha sido dicho (sobre el contenido del tercer Secreto) no son más que fantasías de mal gusto, salvo lo que se refiere a una crisis en el dogma de la Fe en ciertas naciones, a excepción de Portugal’. En 1970, el P. Mesías Dias Coelho lo sostenía públicamente en su revista ‘Mensagem de Fátima’.» (Fátima... p. 399-400). El P. Coelho en la misma revista nº 162 de abril de 1985 llegó a decir: «El Secreto habla de la actual crisis de la fe». (Fátima... p.400).

El P. Joseph Schweigl, que fue comisionado por Pio XII para hablar con Sor Lucía en agosto de 1952 a su regreso al Russicum, le confía al P. Cyrille Karel Kozina, uno de sus allegados: No puedo revelar lo que he sabido en Fátima sobre el 3er secreto pero puedo decir que hay dos partes: Una concierne al Papa. La otra, lógicamente —bien que no debo decir nada— deberá ser la continuación de las palabras: En Portugal se conservará siempre el dogma de la Fe» (Fátima....p.407).

Sor Lucía interrogada sobre el 3er Secreto por un familiar dice: «Está en el Evangelio y en el Apocalipsis, leedlos.» En otra ocasión indica capítulos VIII a XIII del Apocalipsis (Cfr. Fátima... p.422). Y como bien dice el Hermano Michel: «el último secreto se sitúa en consecuencia dentro del cuadro apocalíptico de la lucha final entre la Virgen Inmaculada y el Dragón infernal, tal como nos lo describe el Apocalipsis... El combate apocalíptico entablado entre la Virgen María y el Dragón constituye la trama dramática de las tres partes del Secreto de Fátima» (Fátima... pp. 422 - 423).

Todos estos testimonios vienen a reforzar nuestro pensamiento acerca del 3er Secreto, el cual en substancia se refiere a la Gran Apostasía Universal profetizada en las Sagradas Escrituras para los últimos tiempos y la Gran Tribulación por la confusión doctrinal a causa de la pérdida de la fe, que reduce a la Iglesia a un pequeño rebaño a causa de la Abominación de la desolación en lugar santo. Todo lo cual conforma el misterio de iniquidad que tendrá lugar antes de la Parusía.


Defección de la Jerarquía de la Iglesia

Como hace ver el Hermano Michel, uno de los motivos de la no publicación del 3er Secreto de parte de Roma, se debe al anuncio de la pérdida de la fe por causa (culpa) de la defección de la alta jerarquía de la Iglesia.

La defección de un clero mediocre y de una jerarquía corrupta no nos debe sorprender. La fe es a pesar de los curas, la Fe es en Dios, en su Iglesia, no es en los hombres de Iglesia, ni tampoco se crea que por muy de Iglesia que sean ya están en las cumbres de la santidad. No, la corrupción de lo mejor es lo peor. Si el clero no está a la altura de su sublime e insigne misión, se pervierte, si la jerarquía de la Iglesia no ama la verdad estando a la altura de su deber, se corrompe.

Sobre la corrupción de los hombres de Iglesia, sobre todo en los últimos tiempos, es muy aleccionador lo que Beato de Liebana dice en su comentario del Apocalipsis en el siglo VIII y que es de una actualidad manifiesta.

Beato de Liebana sobre la falsa religión y las apariencias de santidad relacionadas con la Bestia del Apocalipsis que sale de la tierra (Ap. 13,11-17) dice: «La tierra son los obispos, sacerdotes y la falsa religión; quienes bajo apariencia de santidad no se ve que se agiten en el mundo, sino que parece que obran quédamente, y simulan que son Iglesia y no lo son... Esta bestia de la tierra son los malos prelados en la Iglesia» (Obras Completas, Ed. B.A.C. Madrid 1995, p. 493).

La forma solapada con que actúan es sorprendente: «porque no se levantan abiertamente contra la Iglesia, con la que dicen que están unidos, y al decir que son hijos de Dios (...) pero ahora en la paz so pretexto de religión, meditan contra la Iglesia, lo que entonces en la guerra dirán con palabras claras. (...) no blasfeman abiertamente contra la Iglesia, sino bajo nombre de santidad, formando parte del Misterio de la Iniquidad . Sin embargo cuando llegue este tiempo del Anticristo, cuando se produzca la dispersión, es decir, cuando claramente se haya disgregado la Iglesia, y se haya manifestado en todo el mundo el hombre de pecado, entonces se pondrá al descubierto y se manifestará y se comprenderá y conocerá aquello que antes, bajo apariencia de religión, con palabras ocultas, hablaba blasfemias contra Dios; pero ahora habla como la Iglesia Católica» (Ibid p.489). Tal como hoy acontece a partir del Concilio Vaticano II, ni más ni menos, la Iglesia verdadera está dispersa, reducida a un pequeño rebaño fiel a la Tradición, la Jerarquía oficial blasfema bajo la apariencia de religión, pero nadie puede enfrentarlos pues hablan como la Iglesia Católica, utilizan su máscara y excomulgan a los pocos obispos fieles que cometieron el ‘error’ de resistirlos, tal fue el caso de Mons. Lefebvre y de Mons. de Castro Mayer.

Muchos buenos fieles por esta excomunión inválida (nula de todo derecho, pues la Tradición no se puede excomulgar, so pena de ser cismático y herético) se alejaron quedando confundidos, atemorizados y vencidos: «Los que se creían todavía buenos, ya han sido vencidos de todo el grupo que puede ser vencido; y como viven en la ceguera de la ignorancia, dicen ya que la luz y las tinieblas son una misma cosa; es decir, piensan que la Iglesia y la Sinagoga gozan de la misma vida, porque ya claramente engañados, e ignorados, e incorporados a la bestia, caminan en las tinieblas» (Ibid p. 491). Exactamente como está pasando hoy con el ecumenismo que a todos engaña e incorpora, diciendo por ejemplo, que los judíos son nuestros hermanos mayores en la fe, cuando en realidad tienen por padre a Satanás (como Nuestro Señor Jesucristo se lo dijo) y esperan al Anticristo pues: «los judíos prisioneros en los lazos de su error, en lugar de a Cristo, esperan al Anticristo» (Ibid p. 107).

Los enemigos dentro de la Iglesia, tal cual como lo denunció San Pío X de los modernistas; parecen ser de la Iglesia pero no lo son: «La serpiente dió su poder a la bestia, porque tiene falsos hermanos dentro de la Iglesia, que parece que son la Iglesia y no lo son.(...) el que parece que está en la Iglesia bajo nombre de santidad, pero que no está en la Iglesia: porque es el simulacro que se ha inventado el diablo para engañar a los religiosos bajo el nombre de religión. (...) Tiene el diablo dentro de la Iglesia a esos que, disfrazados de oveja, por fuera parece que son justos, y por dentro son lobos rapaces. Por eso no son descubiertos junto con los otros hombres que son claramente malos, sino que son considerados santos, porque con ellos están unidos en la misma unidad y acción: y a estos los tiene el diablo dentro de la Iglesia y en medio del pueblo bajo apariencia de santidad» (Ibid. p.487). Esto es Fariseismo puro, y constituye el Misterio de Iniquidad: «Aparenta ser cordero, para inocular ocultámente los venenos de la serpiente. No parecería un cordero si hablara claramente como serpiente. Finge ahora ser cordero, para devorar con mayor seguridad al cordero. Habla de Dios, con el fin de alejar del camino de la verdad a los que buscan a Dios. Por eso el Señor, advirtiendo a su Iglesia, dice así: Tened cuidado de los falsos profetas, que vienen a vosotros vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces (Mt. 7,15).» (Ibid. p. 495).

Roma corrompida, vuelta una Babilonia, está representada en la Gran Ramera del Apocalipsis (Ap, 17,13) que tanto sorprendió a San Juan: «la mujer tenía, dice, escrito la gran Babilonia, es decir, la gran confusión» (Ibid. p. 567). «La mujer es la corrupción, que en aquel libro dijimos que era la ciudad de Roma» (Ibid. p. 573).

Beato de Liebana describe cómo la bestia de la tierra ejerce su poder en presencia de la otra bestia: «este poder lo ejerce la bestia en presencia de la bestia, esto es los obispos o malos sacerdotes (...) en presencia de la bestia, porque los obispos o presbíteros, distribuyendo los sacramentos, realizan delante del pueblo lo que es útil a la voluntad del Diablo bajo el ropaje del carisma de la Iglesia». (Ibid p.499).

«El mismo Satanás se disfraza de ángel de luz (2 Cor 11,14), para que sus sacerdotes obtengan las riquezas del mundo y consigan del pueblo el testimonio de alabanza, y ellos prometan al pueblo una tranquila seguridad. (...) son los mismos sacerdotes que, bajo nombre de religión fingen que sirven a Dios, y por medio del nombre de Dios adoran al Diablo.» (Ibid. p. 501).

Conviene notar que Beato de Liebana llega a hablar hasta de una disgregación de la Iglesia en los últimos tiempos, y de obispos y de sacerdotes que están (aparentemente) en la Iglesia pero no están en Ella, es decir que no pertenecen a la Iglesia, engañando en nombre de la religión. Esto es muy importante pues coincide con La Salette y con Fátima en resumidas cuentas. Incluso conviene observar que Melania llega a referirse, en una de sus cartas al P. Roubaud del 30/IX/1894, a dos Papas «dudosos», según el texto frances «vermoulus, plats, douteux.» (Cfr. José Luis de Urrutia, S.J. «Aparición y Mensaje de La Salette» Madrid, 1983, p. 38)

Se produce el vacío señalado proféticamente en la Iglesia por el Cardenal Pacelli, futuro Papa Pío XII, tal como podemos verlo en la introducción del libro de Daniel Le Roux: «El Cardenal Pacelli (entonces Secretario de Estado de Pío XI) hace una confidencia al conde Enrico Pietro Galeazzi, que llegará a ser uno de sus más íntimos colaboradores, cuando éste le visita para organizar los detalles de su estancia en América: ‘Suponga, querido amigo, que el comunismo no sea sino uno de los organismos de subversión más visible contra la Iglesia y contra la tradición de la revelación divina, entonces vamos a asistir a la invasión en todo lo que es espiritual, el teatro y la religión. Estoy obsesionado por las confidencias de la Virgen a Lucía, la niña de Fátima. La obstinación de Nuestra Sra. ante el peligro que amenaza a la Iglesia es una advertencia divina contra el suicidio que supondría la alteración de la fe en su liturgia, su teología y su alma.’ El futuro ‘Pío XII’ se detuvo un momento. ‘Escucho a mi alrededor a los innovadores que quieren desmantelar la Capilla Sagrada, destruir la llama universal de la Iglesia, rechazar sus ornamentos, hacer que se arrepienta de su pasado histórico. Pues bien, querido amigo, tengo la convicción de que la Iglesia de Pedro debe asumir su pasado o de lo contrario cavará su tumba.’ Para acondicionar el seminario de las Misiones, Mons. Pacelli solicitó un crédito que la ‘alta administración’ del Vaticano estuvo a punto de negarle. -Es demasiado grandioso para subdesarrollados... critica un cardenal de la Curia. Esos subdesarrollados salvarán a la Iglesia, Eminencia. Vendrá un día en que el mundo civilizado renegará de su Dios, en el que la Iglesia dudará como San Pedro dudó. Estará tentada a creer que el hombre se ha convertido en Dios, que su Hijo no es más que un símbolo, una filosofía como tantas otras y en las Iglesias los cristianos buscarán en vano la lamparilla donde Dios los espera y como la pecadora, gritarán ante la tumba vacía: ¿Dónde le han puesto?...» (Mons. Roche et P. Saint Germain; «Pie XII devant l’histoire» pág. 52-53). (Pierre M’Aimes - Tu? ed Fideliter 1988 p.1).

Es curioso sin embargo que una vez electo Papa, Pío XII no leyó el tercer Secreto, siendo que como Cardenal haya quedado impresionado por «las confidencias de la Virgen a Lucía, la niña de Fátima».

Sin embargo, debemos permanecer Católicos Apostólicos y Romanos, la Romanidad es vital sobre todo en esta espantosa crisis de la Iglesia. Por esto Mons. Lefebvre con gran amor a la Iglesia Católica, Apostólica y Romana decía en las últimas páginas de su último libro: «La ‘‘Romanidad’’ no es una palabra vana. La lengua latina es un ejemplo importante de ello. Ella llevó la expresión de la fe y del culto católico hasta los confines del mundo. Y los pueblos convertidos estaban orgullosos de cantar su fe en esta lengua, símbolo real de la unidad de la fe católica. Los cismas y las herejías han comenzado muchas veces por una ruptura con la Romanidad, ruptura con la liturgia romana, con el latín, con la teología de los Padres y teólogos latinos y romanos».

«Es esta fuerza de la fe católica arraigada en la Romanidad que la Masonería quiso hacer desaparecer ocupando los Estados Pontificios y encerrando la Roma católica en la Ciudad del Vaticano. Esta ocupación de Roma por los masones ha permitido la infiltración en la Iglesia del modernismo y la destrucción de la Roma católica por los clérigos modernistas y los Papas modernistas que se apresuran por destruir todo vestigio de la ‘Romanidad’: la lengua latina, la liturgia romana. Y el Papa eslavo es el más encarnizado en cambiar lo poco que guardaba el Tratado de Letrán y el Concordato. Roma ya no es ciudad sagrada. El fomenta la implantación de las falsas religiones en Roma, y cumple allí escandalosas reuniones ecuménicas, favorece por todos lados la inculturación de la liturgia, destruyendo los últimos vestigios de la liturgia romana.»

«Modificó en la práctica el estatuto del Estado del Vaticano. Rechazó el coronamiento, rechazando así ser Jefe de Estado. Este encarnizamiento contra la Romanidad es un signo infalible de ruptura con la fe católica que ya no defiende más. Las Universidades pontificias romanas han venido a ser el asiento de la pestilencia modernista. El carácter mixto de la Gregoriana es un perpetuo escándalo. Todo debe ser restaurado ‘in Christo Domino’, en Roma como en otras partes.»

«Amemos profundizar las vías de la Providencia y de la sabiduría divina a través de Roma y concluiremos que no se puede ser católico sin ser romano. Es verdad que hay católicos que no tienen ni la lengua latina, ni la liturgia romana, pero si ellos continúan siendo católicos es porque continúan siendo romanos, como los maronitas por ejemplo, por los vínculos de la cultura francesa, católica romana que los formó.»

«Por lo demás es un error, hablando de cultura romana, hablar de cultura occidental. Los judíos católicos han traido consigo del oriente todo lo que era cristiano, todo lo que en el Antiguo Testamento era una preparación y ya un aporte al cristianismo, que Nuestro Señor asumió y que el Espíritu Santo inspiró utilizar a los Apóstoles. Cuántas veces las epístolas de San Pablo nos ilustran al respecto.»

«Dios quizo que el Cristianismo, vertido de alguna manera en el molde romano, recibiese allí un vigor y una expansión excepcionales. Todo es gracia en el plan divino y nuestro divino Salvador dispuso todo como se dijo de los Romanos: ‘cum consiliis et patientia’ o ‘suaviter et fortiter’.»

«A nosotros también corresponde guardar esta tradición Romana, querida por Nuestro Señor, lo mismo que El ha querido que tengamos a María como Madre.» (Itinéraire Spirituel, ed. Seminaire International Saint Pie X, Ecône - 1990 p. 90-91-92).


Conclusión

Los mensajes de La Salette (1846) y de Fátima (1917) son profecías de carácter apocalíptico (profecías apocalípticas) es decir concernientes a los últimos tiempos.

Su objetivo es señalar con el dedo el Misterio de la Iniquidad en su culmen, es decir la pérdida de la fe, por obra de la defección de la alta jerarquía de la Iglesia, en el cumplimiento de su sublime e insigne misión, convirtiéndose en instrumento bajo las garras de Satanás.

La corrupción de la religión a causa del fariseismo más sutil y atroz, es algo abominable que Nuestro Señor detesta.

La Salette y Fátima son profecías apocalípticas de suma esperanza, pues al fin el Corazón Inmaculado triunfará. Triunfo de Cristo Rey en la tierra sobre todas las Naciones y sus pueblos, triunfo de la Iglesia, bajo el reino de paz y prosperidad de los Sagrados Corazones de Jesús y María, donde habrá un solo pastor y un sólo rebaño, según las profecías Vetero y Neo testamentarias, que por desgracia han sido obscurecidas con el correr de los años dando ocasión a grandes herejías de parte de los malos y a falsas interpretaciones de parte de los buenos. No obstante es nuestro deber y obligación estar a la altura histórica en la que estamos inmersos, forjando con la gracia de Dios nuestra propia y beata eternidad.

No podemos andar por el mundo ciegos como si no tuviéramos luz. La luz siempre la tendremos, Dios, la da, la luz sobrenatural que es la fe, que ilumina nuestro camino hacia la eternidad. Luz que por muy eclipsada hoy en día por las tinieblas espesas del error, el engaño, la mentira, por el fariseismo y la Apostasía actual, será siempre como un faro celestial que nos guía en la tenebrosa obscuridad.

No debemos dejarnos agobiar por la contingencia de lo histórico, sino que debemos elevarnos a lo que en ella hay de universalidad. Debemos estar armados para no quedar sumergidos en el aluvión de hechos y acontecimientos sin saberlos discernir. Debemos como el águila sobrevolar el terreno, viendo desde las alturas el entrecruzar frenético de los eventos históricos que nos afectan y hasta condicionan.

De aquí la necesidad de la luz de la inteligencia filosófica y teológica para poder discernir los tiempos que vivimos y que cada uno percibe. Es necesaria la sabiduría y la ciencia de las Sagradas Escrituras para no quedar inmersos en la realidad sin saber a donde y como se va. Las profecías se hacen más discernibles en su hora, tal como Scio señala: «Leerán una y otra vez estas profecías, y les darán muchas interpretaciones, hasta que el cumplimiento de ellas dé un claro conocimiento de lo que muy de antemano fué anunciado con alguna obscuridad. Porque toda profecía antes de verificarse es un enigma; pero cuando se ve cumplida, su inteligencia es fácil y clara. Así S. Ireneo.» (Dan 12,4 nota 5).

No durmamos como los demás, vigilad, esta es la exhortación del Apóstol de los Gentiles(I Tes. 5,6), estemos alerta y bien despiertos a los signos de los tiempos.

Dejemos de lado la anemia espiritual, hay que ser sagaces, astutos como la serpiente y mansos como la paloma. No permitamos que los malos sean más solícitos en sus obras, que los buenos. La valentía y el tesón son necesarios, recurramos al sacramento de nuestra Confirmación, que nos acrisole en la fe de nuestro Bautismo, que vivamos según la gracia de nuestro renacimiento espiritual en las aguas del nuevo renacer.

Dispongamos nuestras almas y nuestros corazones para vivir del Amor y de la Verdad. Vivamos en estos últimos tiempos del mundo, con la esperanza de ver venir a Nuestro Señor Jesucristo en Gloria y Majestad, Ven Señor Jesús.

BASILIO MERAMO PBRO.
SANTA FE DE BOGOTA, SEPTIEMBRE 19 DE 1995


Aniversario de la Aparición de la
Santísima Virgen de la Salette
4ta Impresión, Diciembre de 2000 Santa Fe de Bogotá

[1] Fraternidad Sacerdotal San Pio X tal como dicen sus Estatutos, es su nombre o título público, sin olvidar que su nombre es Fraternidad de los Apóstoles de Jesús y María, con lo cual la semejanza no puede ser mayor con la congregación deseada por San Luis Grignion y anunciada en La Salette.
[2] Todos los subrayados de las citas de San Luis Grignion son nuestros.
[3] Sin Papa, pues de lo contrario tendría piloto.
[4] Sed etiam gaudia jam tum illius diei praecepimus auspicatissimi, quo die omnis orbis libens volensque Christi Regis suavissimae dominationi parebit.
[5] En la traducción española dice doctrina, pero el manuscrito emplea el término dogma
[6] Nota 15: Trátase de la aurora boreal que aconteció en la noche del 25 - 26 de enero de 1938 (Mem. p. 188)
[7] El subrayado es nuestro.
[8] El Cardenal Cerejeira era conciente que en 1960 se debía revelar al público el tercer Secreto: «El 7 de Septiembre de 1946, en Brasil durante la clausura del Congreso Marial de Campinas, el cardenal Cerejeira hizo la siguiente declaración: ‘Por las dos partes ya reveladas del secreto - la tercera no ha sido todavía comunicada, pero está redactada en una carta sellada con cera y será abierta en 1960-, sabemos suficientemente para concluir que la salvación del mundo, en esta hora extraordinaria de la historia, ha sido confiada al Corazón Inmaculado de María’.» (Fátima... p. 290).
[9] Doc. Cath.., 1982, p. 541.
Publicado por Pbro. Basilio Méramo