lunes, 15 de junio de 2009

El arte de la estrategia

Resulta que un trabajo publicado en la revista 'Neuron' describe los procesos que tienen lugar en nuestro cerebro cuando nos damos cuenta de que nuestras respuestas no coinciden con las del grupo y cómo estos determinan que digamos, al final, lo que dice la mayoría. Pues mi cerebro debe ser de otra pasta o estar defectuoso. Las masas, mayorías y demás borregadas no son lo mío, tal vez sean lo de Usted, pero a mí, la opinión del grupo me deja indiferente. No me creo superior al resto, ni creo ser asocial, pero esto es lo que hay. Pienso que toda la comida de coco del trabajo en equipo, tal y como se vende ahora, es más de lo mismo. Además, me consta que no soy el único que así lo cree.

Se empieza dando la misma respuesta que el grupo y se acaba aborregado. Una cosa es comportarse en sociedad y otra ser masa. Pero es lo que hoy, ¿sólo hoy, antes no era así?, se lleva. Las frases del tipo de que la mayoría no se equivoca y chorradas semejantes me ponen los pelos de punta. Actuar así es servir en bandeja las oportunidades a tiranías, despotismos, dictaduras, demagogias y demás.

Hace uno años me atrevía a llevar la contraria a lo que decía la TV, los medios en general o las opiniones comúnmente aceptadas. Y lo que era mas grave, osaba cometer la desfachatez de decirlo en público. El resultado no fue muy agradable, haga Usted la prueba si tiene valor. Ya verá lo que ocurre y ya nos contará. Ahora llevo a rajatabla el lema de que millones de moscas no se equivocan: come mierda. Por lo que no hago caso de lo que me digan las moscas, les sigo la corriente, intento no dar el cante, pero la mierda, que se la coma el que le guste ser animal gregario en cuerpo y mente.

Así que me aplico al cuento de lo que recomienda Baltasar Gracián cuya lectura recomiendo encarecidamente: “Sentir con los menos y hablar con los más. Querer ir contra el corriente es tan impossible al desengaño quanto fácil al peligro. Sólo un Sócrates podría emprenderlo. Tiénese por agravio el disentir, porque es condenar el juizio ageno. Multiplícanse los disgustados, ya por el sugeto censurado, ya del que lo aplaudía. La verdad es de pocos, el engaño es tan común como vulgar. Ni por el hablar en la plaza se ha de sacar el sabio, pues no habla allí con su voz, sino con la de la necedad común, por más que la esté desmintiendo su interior. Tanto huye de ser contradicho el cuerdo como de contradezir: lo que es pronto a la censura es detenido a la publicidad della. El sentir es libre, no se puede ni debe violentar; retírase al sagrado de su silencio; y si tal vez se permite, es a sombra de pocos y cuerdos.”

Y aún dice más:

"Antes loco con todos que cuerdo a solas: dizen políticos. Que si todos lo son, con ninguno perderá; y si es sola la cordura, será tenida por locura: tanto importará seguir la corriente. Es el mayor saber a vezes no saber, o afectar no saber. Hase de vivir con otros, y los ignorantes son los más. Para vivir a solas: ha de tener o mucho de Dios o todo de bestia. Mas yo moderaría el aforismo, diziendo: antes cuerdo con los más que loco a solas. Algunos quieren ser singulares en las quimeras."

Si pensaba y actuaba como yo, que lo del hombre masa no iba con Usted, después de leer al sabio jesuita (que no era ciertamente hombre-masa) piense mejor sus normas de actuación. Y si Usted adapta sus respuestas a las del grupo, pasando por encima de su criterio; entonces disfrute del calor del rebaño, que ningún perro pastor le va a morder hasta que vuelva rendido al redil.